El corte

Finalmente los dos, creo que por ciertas palabras que dije, pudimos hacer el corte: soltarnos. Casi 3 años nos llevó pero creo (y sé que él también piensa así, estoy segura) que es lo mejor para ambos.

Ahora

No siempre hay un “momento justo” para todo. A veces el momento justo es AHORA. Las trabas y los miedos pueden llegar a estar siempre, pero si uno no se manda ahora, no se manda nunca. Después puede llegar a ser tarde. Yo creo que no hay que dejar que nos venzan los miedos. El momento de vivir (por más cliché que suene) es HOY.

Por otro lado, ayer una amiga me hizo pensar en el tema viajes. Hay cosas materiales que van a estar siempre ahí para que las compremos. Pero el momento de viajar solos o con amigos o en pareja, creo que es ahora… Se puede hacer siempre en cualquiler momento de la vida, pero tmb es cierto que la juventud y energía que tenemos ahora, no es la misma que la de los 40/50/60.

Y si…

Y si me matara, a quién le importaría?

A vos, que cuando más necesité despegarme exigías mi afecto?

A vos, que creo que en tu puta vida me dijiste que me amás?

A vos, que me amabas y apenas lo decías?

A vos, que decís que me amás?

A mis amigos? Y cuánto tardarían en olvidarme?

Fear again

De repente sentí ese miedo invasivo que me recorre todo el cuerpo, que siento recorriendo mi cerebro, estimulando cada zona, de quedarme sola, de nunca volver a ser verdaderamente amada. Que solo él me amó y que nunca nadie me va a volver a amar tanto o más que él.

Heridas

Hay heridas difíciles de sanar y cuando sin querer te tocan ahí, y revuelven, y los recuerdos te acechan en la noche, duele, duele como si estuvieras volviendo a pasar por lo mismo.

Pero sabés que no, que no es lo mismo. Que solo es el miedo (tus miedos actuales), los fantasmas del pasado y los traumas de la niñez que vienen a hacerte una visita.

Impresiones

Ayer hablaba con un amigo sobre las primeras impresiones. Ahora quiero decir algo sobre las impresiones en general, lo que a veces piensan los demás sobre nosotros. A veces los demás (inserte aquí a quien considere “los demás” a piaccere) nos ven como personas que fuimos, con características que ya no tenemos, o con errores que ya no cometemos, como si siguiéramos siendo/comportándonos igual. O piensan que no nos hacemos cargo de nuestras cagadas (pasadas y/o actuales). Y no siempre es así como ellos piensan… Está en ellos si lo quieren ver (o no) o si nos quieren dar una oportunidad para demostrar lo contrario (o no). Uno no tiene por qué andar rogando nada. Uno le pone cierta voluntad y después el otro que piense lo que quiera.

Relatos de mamá #1

Porque los relatos de mi mamá son simplemente geniales se vienen los Relatos de mamá en mi blog xD

“Cuando entré a casa vi que algo corría rápido por la pared, pensé en una lagartija. La busqué en el rincón donde se metió pero no la veía. Entonces pensé yo no la veo pero la gata seguro que sí, y dejé entrar a la gata. Vuelvo al comedor y la gata ya la había descubierto, le daba pequeños cachetazos. Era una lagartija bebé pero como era bebé no tenía experiencia jajajajajaja, así que en un momento la tenía abajo de mi mano y se me iba y la volvía a agarrar y se me volvía a ir. En un momento le pongo el dedo sobre la colita, la guacha larga ese pedacito de colita. Sabés que las colitas que dejan siguen “vivas” un rato? Es para despistar al atacante. A mí no me despistó, logré agarrarla y la llevé a las plantas, a una que a la gata le cuesta llegar. Volví al comedor y la colita seguía viva, la saqué por la ventana y listo. Así que ahora tengo afuera una lagartija bebé y una que es un poquito más grande, bah, bastante más grande. Mis mascotitas!!!”

Moría de risa mientras me contaba esto jajajajajaj

Admirada

​En los últimos años me convertí en una persona muy admirada. Todos mis amigos e incluso familiares que me lo dijeron tienen a veces los mismos motivos y a veces diferentes. Y me gusta porque son cosas que yo también admiro de mí misma y que otro también las vea y las valore me hace pasar un momento feliz cuando me lo dicen 🙂

La adultez

Creo que la adultez es algo que se siente. Sentís que tenés responsabilidades pero ya no las sufrís como antes cuando eras pendejo, directamente las aceptás como lo que son: responsabilidades que son parte de tu vida cotidiana. Y necesarias. 

Yo antes cuando era chica era muy exquisita por inmadurez. Entrenar venía primero, después mi carrera en el Lenguas, y después el trabajo. Ni siquiera me interesaba hacer plata para comprarme las cosas que siempre quise. Me parecía abrumador tener que trabajar.

Hoy,  ya con 27 años, el trabajo viene primero porque es lo que me permite vivir sola y comer y darme gustos; ayudar a mi familia si lo necesitan. Con un trabajo estable podés hacer lo que quieras. Y eso es lo que quiero, hacer lo que quiero. Y lo que quiero hacer es tener un trabajo estable que me permita estudiar lo que me apasiona: el violín, dedicarle mi vida a la música.